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Posts Tagged ‘inmigración’


El joven no entendía por qué tanto enfado con el Ministro francés que ordenó expulsar a todos los gitanos rumanos, de vuelta a Rumania:

Estos de los derechos humanos ya se pasan!!! Es cierto que delincuentes e impresentables hay de todos orígenes y colores, no es que yo sea racista ni “xenófago” o como se diga eso, pero a éstos que no son franceses -pensaba el joven- no tienen por qué aguantarlos. Además, yo estoy en España, qué me importa. Bastante tengo con lo mío, hace dos años ya que no tengo curro, nadie necesita un albañil. Y sin pasta tampoco puedo estudiar otra cosa…
En fin… voy a seguir echando currículums, a ver si hay suerte. Ahora hay que tener suerte hasta para que te reciban el currículum, y ni hablar para que al menos lo lean. Creo que tengo más posibilidades de ganar la lotería que de encontrar algún curro. Y encima te encuentras con que está lleno de extranjeros trabajando. No tengo nada contra ellos, pero ¿no debería ser los españoles primero cuando somos tantos los que estamos parados? 6.000.000 de desempleados, si los de afuera se volvieran todos a su país seguro que la mitad de los españoles encuentra trabajo.
Ayer mismo pasé por una empresa de transporte a echar el curriculum (no he repartido nunca, pero no me importa y aprendo rápido, además me gusta conducir), cuando llegué había un montón de conductores descargando, y resulta que también había colombianos, venezolanos, uruguayos, argentinos, marroquíes, rumanos, y un par de negros africanos. Cuando localicé a un español le pregunté dónde dejar el CV y llamó a la responsable: “Claudia, ¿puedes bajar que hay un chico que pregunta por trabajo?” Era también extranjera!!!!!
No puede ser, si dan ganas de hacerse de esos con la cabeza rapada y las botas, un “esquínjed” de esos. Ya sé, voy a escribir a los de la empresa de transporte y les exigiré que despidan a todos los extranjeros y contraten nacionales o les mando una inspección de trabajo y de hacienda y de todo lo que pueda. Nadie está limpio del todo, seguro que se asustan. Decidido. No les va a salir barato tener tantos extranjeros. Alguien tiene que hacer algo o este país se va al carajo.
Primero los de casa ¿no? Si tus hijos pasan hambre no le vas a regalar comida al vecino. Pues acá pasa lo mismo. Si hay españoles en paro no vamos a regalar empleo a los de afuera!!!
Bueno, a seguir. Me voy para Llanera de Ranes que me dijeron que van a contratar albañiles para unas obras viales y la nueva planta de residuos también pide gente.

– Buenas… ¿es acá donde hay que apuntarse para la obra vial?
– Sí, déjeme el currículum.
– Tome. Como verá, soy albañil con mucha experiencia, español, y hablo valenciano.
– ¿Es vecino de Llanera? Porque acá Ud. pone que vive en Valencia.
– No, soy de Alzira de toda la vida, pero ahora vivo en Valencia.
– Lo siento entonces, se ha decidido contratar solamente a vecinos del pueblo. Tome, llévese el currículum, si lo deja irá a la basura.

Esta historia es una ficción basada en distintos hechos e informaciones reales, vividos o presenciados por la autora.

María Claudia Cambi

Valencia, 25 de septiembre de 2013

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El 21 de marzo es el Día Internacional contra la Xenofobia y el Racismo en recuerdo de la Matanza de Sharpeville, que tuvo lugar en Sudáfrica ese día de 1960, cuando la policía abrió fuego contra una manifestación que protestaba contra el régimen del apartheid o segregación racial. 69 muertos  y 180 heridos, muchos de ellos niños, y todos de raza negra.

Medio siglo después y a pesar de los esfuerzos, la discriminación racial sigue presente, muy presente en nuestro entorno. No de la misma forma, por supuesto. El racismo violento –afortunadamente- se reduce a grupos de inadaptados, en muchos casos manipulados por agrupaciones políticas de extrema derecha. Aún con el peligro que acarrean, siguen siendo marginales, y su violencia se combate con el Código Penal. Son delincuentes, y así deben ser tratados. Esos no me preocupan.

La discriminación racial que sí me preocupa y que es la más extendida es esa de baja intensidad, que busca aprobación social y se entremezcla con la xenofobia, al punto que pueden considerarse en esencia, lo mismo. Miedo al diferente que se manifiesta de diversas formas: desde la invisibilización hasta la agresión física, pasando por el convencimiento de que somos superiores, y de que son “ellos” los que deben cambiar y ser como “nosotros”, renunciando a su propia cultura si quieren que los aceptemos, ya que las sensibilidades culturales y religiosas que tenemos que respetar son la “de aquí”, no las de ellos, que son “de fuera”. Eso sí, siempre acompañado de la aclaración de que “no soy racista, pero…”.

El racismo de baja intensidad de la gente como tú y como yo, del vecino, de la compañera de trabajo, de la recepcionista, del que atiende el teléfono y se pone en guardia cuando el otro habla con acento, del que cree que el inmigrante de la tienda de la esquina no se entera de sus burlas.

El racismo de quien compró el discurso xenófobo y creyó de buena fe que la solución al desempleo venía de la mano de mandar los inmigrantes de vuelta a sus países de origen, como si de deshechos industriales se tratara, que aplaudió las detenciones arbitrarias, la privación de derechos, la criminalización de una persona sólo por ser. Que votó a los candidatos que anunciaban que privarían a los inmigrantes del derecho a la salud, a la educación, a las ayudas sociales y a la vivienda. Que sabía que no estaba bien, que no era solidario ni era caridad cristiana, pero qué diablos… era por el bienestar y el empleo de “los de aquí”.

Siempre habrá alguien que lo justifique diciendo: "los que marginan son ellos!!".

Siempre habrá alguien que lo justifique diciendo: “los que marginan son ellos!!”.

El racismo de quien -ahora que se han ido por voluntad propia o a la fuerza no sólo muchos inmigrantes sino también muchos nacionales- ve que el desempleo sigue su escalada hasta porcentajes que parecen de ficción, que disminuye la recaudación impositiva y que entonces nos dicen que el problema está en que el Estado de Bienestar es obsoleto, que si el Estado gastara menos en mantener la salud pública y la educación y aceptáramos pagar aún más por ello habría más dinero para crear empleo y dinamizar la economía, que “achicar el Estado es agrandar la nación”, y entonces hay más desempleo, y se restringen también al máximo las ayudas a los desempleados.

Mientras tanto, los Bancos. Unos han tenido ganancias récord –en su cuenta de resultados y en la remuneración de sus directivos- y otros gestionados ruinosamente han sido rescatados con dinero público, dinero nuestro. Los Bancos que son los profesionales del crédito pero que son tratados por la Justicia como si fueran la víctima incauta frente al contrato de adhesión que el deudor hipotecario poderoso y manipulador de precios del mercado le ha obligado a firmar. Los Bancos a los que damos nuestro dinero público barato para que nos lo presten  más caro y así pagar la deuda pública contraída para rescatarlos a ellos mismos (así de simple, de tonto, y de criminal). Los Bancos que cada día dejan cientos de familias en la calle para quedarse con la vivienda vacía más la vivienda del jubilado avalista de su hijo hipotecado.

Y ahora es cuando –muy tarde ya- muchos “que no son racistas, pero…” se dan cuenta de que los han engañado. Ahora es cuando advierten que no es luchando por “lo de uno” cómo se conservan los derechos propios, sino luchando por los derechos de todos.  Que los derechos propios no pueden estar garantizados cuando no están garantizados los derechos ajenos.

En eso consiste, precisamente, la diferencia entre derechos y privilegios. Mientras los privilegios se basan en la privación del prójimo, en disfrutar lo que los demás no, los derechos tienen una matemática maravillosa: mientras más se amplían los derechos ajenos, más garantizados tenemos los nuestros. Y mientras más amenazados estén los derechos ajenos, más en peligro estarán los nuestros. ¿Por qué? Porque en una sociedad que consiente la exclusión y la discriminación, nunca perderás el miedo de que el próximo excluido o discriminado seas tú.

¿Qué hubiera pasado si el 10% -sólo el 10%- de quienes ahora se movilizan contra despidos o contra desahucios, nos hubieran acompañado cuando sólo éramos “cuatro almas” los que  nos movilizábamos contra las expulsiones de seres humanos y los Centros de Internamiento de Extranjeros, por los derechos de los más vulnerables de la sociedad en ese momento?

Quizás –sólo quizás- ahora no estaríamos luchando por derechos que creíamos asegurados. Quizás los que nos están robando nuestros derechos se hubieran encontrado con la resistencia de una sociedad más unida y solidaria. Quizás, si el por entonces Presidente del Gobierno hubiera sabido que contaba con la red de una ciudadanía solidaria y combativa no por sus intereses sino por los derechos de todos, y dispuesta a plantarse de verdad frente a los poderes fácticos y especulativos…. quizás no se hubiera dejado torcer el brazo y no hubiera firmado los decretos que jamás creyó que firmaría.

Mohamed Aziz frente a la vivienda de la que fue desalojado en 2011.

Mohamed Aziz frente a la vivienda de la que fue desalojado en 2011.

Y en medio de todo esto, nos encontramos con que el ciudadano que luchó y logró el dictado de la reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que pone en jaque al sistema hipotecario español y abre el camino de la recomposición del equilibrio de derechos y paralización de los desahucios…  se llama Mohamed Aziz, y es un inmigrante marroquí.

No puedo evitar preguntarme: ¿Cuántos de los posibles beneficiarios de su perseverancia habrán mirado, opinado y actuado con algún grado de desprecio o resentimiento frente a ese inmigrante que “les robaba el empleo y las ayudas sociales” cuando las cosas se pusieron difíciles?

Para terminar, las palabras de mi amiga Leire Diez al conocer la noticia: ¿La sociedad se dará cuenta de que la historia devuelve a los intolerantes bofetones de dignidad de quienes sufrieron los ataques?

María Claudia Cambi

Valencia, 21 de marzo de 2013.

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1) Los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) que existen en España son prisiones para personas que no han cometido ningún delito.

2) Los CIEs se destinan a extranjeros que no disponen permiso de residencia (aún cuando lo hayan tenido con anterioridad), lo que constituye nada más que una falta administrativa.

3) Las condiciones de reclusión en los CIEs son en todos los aspectos peores que una penitenciaría.

4) No se requiere un proceso previo (un ama de casa que va a comprar el pan puede ser detenida en una redada y llevada directamente a un CIE).

5) Los nueve CIEs que existen en España son caros, carísimos, y sólo son atendidos por personal policial, lo que implica una distracción de recursos que deberían destinarse a la protección de la ciudadanía y a garantizar su seguridad, no a lo contrario.

6) Sólo el 5% de los extranjeros recluidos en los CIEs termina siendo expulsado de España, por lo que además de caros carísimos, son extremadamente inútiles.

7) Un amplio sector del personal de la Policía Nacional (Sindicato Unificado de Policías, de carácter independiente) está totalmente de acuerdo con las dos afirmaciones precedentes.

8) Expulsar a una persona del territorio donde reside, sin importar la familia y afectos que deje, sin más causa que la de ser extranjero, es desahuciarle su vida.

9) Muchas de las detenciones que terminan en la reclusión en un CIE son consecuencias de redadas especialmente organizadas para “cazar” inmigrantes, basándose exclusivamente en las características raciales de las personas, lo que resulta en sí mismo discriminatorio.

10) Si para hacer efectivas las normas jurídicas que ordenan la expulsión de extranjeros sin permiso de residencia es necesario violar los Derechos Humanos….

¿NO SERÁ QUE EL PROPIO SISTEMA DE EXPULSION Y DE RECLUSION EN CIES ES LO QUE VIOLA LOS DERECHOS HUMANOS?

TE PEDIMOS QUE HAGAS ALGO. No lo hagas por esas personas detenidas, si no quieres. HAZLO POR TI. PORQUE TIENES DERECHO A VIVIR EN UNA SOCIEDAD QUE NO TE AVERGÜENCE. Porque afortunadamente vives en una sociedad que te permite manifestarte y expresar tu descontento. ¿Eres español? ¿Eres extranjero residente? EJERCE TUS DERECHOS LUCHANDO POR LOS DERECHOS DE TODOS.

Informarte, contarlo, preguntar. HACER PROPUESTAS. ESCRIBIR A LAS AUTORIDADES.

Pregúntanos cómo, dinos que se te ocurre, a través de este blog o en http://www.facebook.com/derechos.

Ahora que lo sabes…. ¿QUE HARÁS?

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En la entrada anterior te contaba que en Europa -porque no es sólo en España, cabe aclarar-  existen unas instituciones QUE CONFIEREN A LAS PERSONAS UN TRATO Y UN STATUS QUE ESTÁ POR DEBAJO DE LA DIGNIDAD HUMANA, por el sólo hecho de ser lo que son: EXTRANJEROS.

Amas de casa, trabajadores en el paro, jóvenes, personas mayores -cualquiera puede ser “cazado” en una redada cuando baja a comprar el pan y no volver más a su casa. Una víctima de un delito que vaya a comisaría a poner la denuncia, puede terminar encerrada en uno de estos centros, sin haber cometido delito alguno. No roban, no matan, no delinquen, no trafican, pero los consideran “ilegales”. Confinados en esos centros no pueden aspirar ni siquiera a tener un trato como el que se concede a un condenado por delitos de sangre.

Si eres español y te para la policía por conducir a 180 km/h y alcoholizado, poniendo en peligro la vida de las personas, no irás a la cárcel. Pero si eres extranjero y te caducó tu permiso de trabajo sin poder renovarlo porque te has quedado en el paro, y te paran en una redada mientras llevas a tu hijo a la escuela, terminas en un centro de internamiento.

Puedes creer que exageramos, puedes poner en duda lo que te contamos en la entrada anterior. Pero ahora no lo decimos nosotros, LO DICE UN JUEZ.

EL AUTO JUDICIAL, emitido ayer mismo por el Juez de Vigilancia nº 3 de Valencia, insta a la dirección del CIE de la calle Zapadores, de Valencia, a que se dote el centro de asistencia social, se dignifique la asistencia sanitaria, se garantice la atención jurídica de los internos, en especial la privacidad de la entrevista con su abogado, que se permita la entrada a las organizaciones no gubernamentales que velan por por los derechos de los internos, y que se eliminen las mamparas de la zona de visitas que impiden el contacto entre familiares y presos. El auto es de aplicación inmediata.

Al final de esta líneas tienes el enlace para que puedas consultarlo de su original.

Puedes pensar que el Juez también exagera. Allá tú.

Campaña CIE – Auto Juzgado Vigilancia CIE Zapadores – Valencia – 26 4 2011

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Hace un tiempo, en la página de Facebook de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (www.facebook.com/derechos) -de cuyo equipo de administración formo parte- preguntamos a los usuarios sobre la época y lugar del siguiente extracto de un informe:

“Los internos no disponen de una muda, permanecen días con la misma ropa interior, sin sábanas, con mantas que producen lesiones cutáneas, hacen sus necesidades en botellas al no poder salir al baño 9 horas durante la noche, hacinados en espacios húmedos y sin luz. Testimonios verificados permiten afirmar como convicción firme que han existido actos calificables de tortura a internos.”

Guantánamo, México, una prisión medieval, el Chile de Pinochet o la Argentina de la dictadura militar, incluso Cuba o Venezuela llegaron a decir, un centro de deportación del Sur de Italia, la España de posguerra, países árabes, India… fueron la generalidad de las respuestas.  MENOS DEL 5% CONSIDERÓ POSIBLE QUE ESE INFORME FUERA DE LA ESPAÑA ACTUAL.

Normal, ¿no? No podemos imaginarnos que eso pueda ocurrir aquí mismo, quizás a la vuelta de nuestra casa, en algún barrio de Valencia, Madrid, Málaga, Barcelona… Vivimos en una sociedad democrática y respetuosa de los Derechos Humanos. Y por supuesto que así es. Pero estas sociedades también pueden violar tales derechos a través de los actos de sus funcionarios, de sus normas generales o particulares, de sus instituciones.

La buena noticia… es que contra eso podemos rebelarnos, podemos ejercer nuestro derecho de protesta, de petición a nuestras autoridades, de publicar nuestras ideas contra esos actos o instituciones violatorios de derechos propios o ajenos. De hecho, es lo que hacemos en este momento, al publicar esta nota.

Porque estas violaciones de los Derechos Humanos están ocurriendo, por ejemplo, en la ciudad de Valencia, a orillas de nuestro Mediterráneo, a menos de 1 km. desde donde estoy ahora escribiendo. Más exactamente, eso está ocurriendo en calle Zapadores esquina Dr. Waksman, en el cuartel de la Policía Nacional, donde funciona un CENTRO DE INTERNAMIENTO DE EXTRANJEROS.

El Centro de Valencia es, aparentemente, el más preocupante, pero no están lejos de esa situación los Centros de Madrid y Málaga. Tampoco tienes porqué creernos. Por eso te adjuntamos el enlace al Informe SITUACIÓN DE LOS CENTROS DE INTERNAMIENTO PARA EXTRANJEROS EN ESPAÑA, Informe Técnico realizado por la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en el marco del estudio europeo DEVAS. Te rogamos encarecidamente que antes de opinar sobre su credibilidad leas -como mínimo- el resumen ejecutivo y las conclusiones, donde se indica el método seguido para su realización y el criterio estricto de valoración y verificación de los testimonios.  http://www.cear.es/informes/Informe-CEAR-situacion-CIE.pdf

Si prefieres un video, te adjuntamos éste: http://www.youtube.com/watch?v=1_MZdMcdtfA con imágenes y declaraciones, empezando por la del Secretario General de la Unión Federal de Policía.

Puedes tener tu propia opinión sobre la inmigración y sus leyes respectivas, desde la mayor libertad de circulación (o al menos la misma de la que disfrutan las mercancías), hasta la mayor estrictez en cuanto a la concesión de permisos. NO IMPORTA. Hoy no tratamos este tema. Hoy queremos poner de manifiesto que a 29 de marzo de 2011, en España existen CÁRCELES PARA PERSONAS QUE NO HAN COMETIDO DELITO ALGUNO.

Que han cometido -en todo caso- una falta administrativa -únicamente una falta administrativa- que, de hecho, es infinitamente menos grave y peligrosa para la vida y los bienes de las personas que conducir sin carnet o hacer una reforma en tu casa sin permiso. Opina como quieras sobre inmigración y papeles. Es más, te pedimos que hoy, no discutas sobre eso. TE PEDIMOS QUE OPINES SOBRE UNAS INSTITUCIONES QUE CONFIEREN A LAS PERSONAS UN TRATO Y UN STATUS QUE ESTÁ POR DEBAJO DE LA DIGNIDAD HUMANA, por el sólo hecho de ser lo que son: EXTRANJEROS. Amas de casa, trabajadores en el paro, jóvenes, personas mayores -cualquiera puede ser “cazado” en una redada cuando baja a comprar el pan y no volver más a su casa. Una víctima de un delito que vaya a comisaría a poner la denuncia, puede terminar encerrada en uno de estos centros, sin haber cometido delito alguno. No roban, no matan, no delinquen, no trafican, pero los consideran “ilegales”.

No lo decimos sólo nosotros, hasta la ONU señala este agujero negro de los Derechos Humanos en España, y hasta un periódico conservador como el ABC -por poner un ejemplo- se hace eco de la noticia.

http://www.abc.es/20110315/espana/rc-pide-espana-erradique-redadas-201103151749.html

También te pedimos otra cosa. QUE HAGAS ALGO. No lo hagas por esas personas detenidas, si no quieres. HAZLO POR TI. PORQUE TIENES DERECHO A VIVIR EN UNA SOCIEDAD QUE NO TE AVERGÜENCE. Porque afortunadamente vives en una sociedad que te permite manifestarte y expresar tu descontento. ¿Eres español? ¿Eres extranjero residente? EJERCE TUS DERECHOS LUCHANDO POR LOS DERECHOS DE TODOS.

¿QUE PUEDES HACER EN LO INMEDIATO? Si vives en Valencia, hoy martes 29 de marzo, a las 19.30 horas, puedes asistir a la concentración pacífica que se hace todos los últimos martes de cada mes en la puerta de Av. Dr. Waksman, reclamando el CIERRE DEFINITIVO de estas cárceles para inmigrantes.

Es importante que los internos sepan que al otro lado del muro hay gente que está con ellos. Sólo tienes cinco minutos mientras estás de paso haciendo un recado? no importa, esos 5 min. valen oro para ellos. Sales de trabajar? pasas aunque sea un ratito antes de ir a tu casa o a tomarte una merecida cervecita.

¿No puedes, vives lejos? No importa, esto no son los 100 m. lisos, esto es una carrera de fondo. Puedes hacer algo muy importante. DIFUNDIR: la convocatoria, el problema, tus ideas….

¿QUE PUEDES HACER EN LO SUCESIVO?

Informarte, contarlo, preguntar. HACER PROPUESTAS. Hay otros Centros en España. ESCRIBIR A LAS AUTORIDADES. Pregúntanos cómo, dinos que se te ocurre, a através de este blog o en http://www.facebook.com/derechos.

Ahora que lo sabes…. ¿QUE HARÁS?

María Claudia Cambi

Valencia, 29 de marzo de 2011

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Te dijeron que la solución al problema del desempleo estaba en echar a los trabajadores inmigrantes, cual mercancía pasada de moda.

Tú les creíste, compraste el discurso xenófobo y contribuiste a difundirlo. Aplaudiste las detenciones arbitrarias, la privación de derechos, la criminalización del inmigrante. Votaste a los candidatos que anunciaban que privarían a los inmigrantes del derecho a la salud, a la educación y a las ayudas sociales. Fue duro, sabías que no estaba bien, pero era por todos nosotros, por los que somos del país. Por tu empleo.

Un día te das cuenta de que se han ido -por voluntad propia o a la fuerza- casi todos los inmigrantes. Claro, nadie quiere estar donde lo rechazan y es perseguido.  Te han contratado ahora sí a ti para cuidar ancianos (eso que antes no querías hacer y se lo dejabas a los inmigrantes) pero a tu vecina que es maestra de primaria no le han renovado la plaza temporal, ni tampoco han convocado oposición para cubrir nuevas plazas de maestro. Tu vecina se ha quedado en el paro porque ahora con menos extranjeros, también hay menos niños en las escuelas.

También ha disminuido la recaudación impositiva, ya que hay menos consumo, se paga menos IVA e impuestos indirectos. Han reducido la plantilla unas cuantas líneas aéreas que hacían viajes a Latinoamérica, ya que no sólo que no hay inmigrantes que viajen en sus vacaciones, sino también que ahora sus familiares no vienen a visitarlos. Por cierto, otro vecino tuyo también se ha quedado en el paro por este motivo. De las agencias de envío de divisas al exterior, queda menos de la cuarta parte, y los bancos también han eliminado ese área de negocio. Un primo de tu amiga del pueblo también se fue a la calle.

Protestas porque ahora que no hay inmigrantes sigue habiendo desempleados. Entonces te dicen que el problema está en que el Estado de Bienestar es obsoleto, que si el Estado gastara menos en mantener la salud pública y aceptáramos pagar por ello -además de lo que pagamos con nuestros impuestos- habría más dinero para crear empleo y dinamizar la economía. Votas entonces a los candidatos que ahora te dicen que “achicar el estado es agrandar la nación”, y ganan.

Como hay que reducir el Estado de Bienestar para dinamizar la economía -según te habían dicho, lo creíste y lo votaste- han suprimido todas las ayudas para el bienestar de las personas dependientes. Entre ellas la que recibían las familias de los ancianos que cuidabas. Al no poder hacer frente a ese gasto, la empresa de servicios para la que trabajabas ha tenido que despedirte. Aquellos a los que has votado también han eliminado las ayudas a los desempleados.

El banco que te quitará tu casa, mientras tanto, ese banco ha tenido ganancias récord. Otros bancos en peligro fueron rescatados de la quiebra con dinero público, con tu dinero.

Recién ahora te das cuenta que te han engañado. Pero es tarde.

María Claudia Cambi

Valencia, 17 de marzo de 2011

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El lenguaje que empleamos cotidianamente no sólo refleja los valores de una sociedad, sino también que contribuye a transmitirlos y reforzarlos. De ahí la importancia de las palabras, que pueden ir -como un arma- cargadas de connotaciones negativas y prejuiciosas o -por el contrario- pueden utilizarse para ayudar a revertir situaciones de discriminación.

Podría pensarse que -al fin y al cabo- el lenguaje no es más que un reflejo de la realidad, que las palabras en sí no crean discriminación, que lo importante son los hechos.  Pero lo cierto es que la forma en que empleamos el lenguaje puede -en muchos casos- constituir y no sólo reflejar, percepciones sesgadas de la realidad que dañan a otras personas.

El lenguaje, como construcción social e histórica -como producto humano- influye directamente en nuestra percepción de la realidad. Las palabras y conceptos condicionan nuestro pensamiento y, por ende, determinan nuestra visión del mundo.

Quienes trabajan con la palabra, quienes comunican, quienes utilizan el lenguaje para informar y formar tienen por ello una especial responsabilidad, y sobre quienes lo hacen a través de los medios de comunicación recae un plus de precaución en cuanto formadores de opinión.

A día de hoy -por poner un ejemplo- ningún periodista que respete su profesión utilizaría el término “invertido” o “marica” para referirse a un homosexual (excepto que quiera ser contratado por el grupo Intereconomía, claro está).

Anormal, retrasado, deficiente, incapaz, impedido, incapacitado, discapacitado, persona con discapacidad, persona con necesidades especiales, personas con movilidad reducida, personas con diversidad funcional… También en el ámbito de la discapacidad el lenguaje evolucionó, dejando de transmitir la idea negativa de la carencia o la desviación respecto de una pretendida normalidad, para pasar a transmitir con las palabras una idea en positivo, la de la diversidad, enfatizando la dignidad de la persona por encima de sus peculiaridades o limitaciones.

Y han sido las propias personas con discapacidad las que erigiéndose en grupo social -unidos más por su lucha por la mejora de la sociedad que por su condición- utilizaron el lenguaje como una herramienta de  sensibilización y cambio de enfoque por parte de la sociedad.

Aunque lejos estamos aún de considerar como tarea cumplida la eliminación del lenguaje sexista, en materia de discriminación de género, también se ha tomado conciencia sobre la influencia que ha tenido el lenguaje a la hora de consolidar y presentar como normales situaciones de discriminación y relaciones de dominación.

Sin embargo, con demasiada frecuencia -y por poner sólo un ejemplo, esta misma mañana en Cadena Ser en relación a los migrantes de Túnez a Italia- escuchamos hablar de avalancha de inmigrantes mientras cuantifican (y cosifican) a seres humanos que pasan por una de las situaciones más difíciles y traumáticas que se pueden vivir: dejar su tierra, sus afectos, sus raíces, y hacerse a la mar sin saber si llegarán a destino o morirán en el camino sin que nadie llegue a conocer su suerte. En algunos casos será con toda la intención denigratoria, otros por ahorrarse eso de pensar y continuar utilizando los mismos lugares comunes y frases hechas, pero esa antipática frasecita está presente en casi todas las noticias referidas a inmigración y fronteras.

Según la Real Academia Española de la Lengua:

avalancha.

(Del fr. avalanche).

1. f. alud.

alud.

(De or. prerromanocf. vasco lurte, derrumbamiento de tierra).

1. m. Gran masa de nieve que se derrumba de los montes con violencia y estrépito.

2. m. Masa grande de una materia que se desprende por una vertiente, precipitándose por ella. U. t. en sent. fig.

Estimados profesionales de la palabra, ¿como os sentiríais si vuestros lectores llamaran a vuestras notas y artículos algo así como “rejunte de palabras” o llamáramos al periódico algo así como “papel que ensucia las manos”? ¿Si con la connotación de nuestras palabras despojáramos a vuestro trabajo de su esencia, de aquello que lo hace especial, del componente de humanidad, de creatividad? Sería una falta de respeto a vuestra condición de profesionales y de creadores.

Pues considerar un movimiento migratorio como “avalancha”, es despojar a las personas de toda su humanidad, de cosificarlas, de privarlas de su condición de sujetos. Si cosificamos al inmigrante, si lo mostramos en masa, en cantidades, y le añadimos una connotación de catástrofe natural o de amenaza, eligiendo palabras como “avalancha”, o “invasión”, emitimos a la sociedad el mensaje de que esos seres humanos son menos personas que nosotros y que por eso no pueden aspirar a todo aquello que nosotros aspiramos o defendemos.

El lenguaje no es neutral, el significado de las palabras es producto de la intencionalidad con que se use. Y a este respecto, quienes lo utilizan en un medio masivo de comunicación tienen una responsabilidad directa. Libertad de expresión, libertad de prensa, van indisolublemente ligados al derecho a la información veraz y sin manipulaciones por parte de los destinatarios de esa información.

Iñaki Gabilondo lo ha dicho perfectamente:

“La sociedad humana no está formada por un núcleo duro de normalidad al que le salen abscesos laterales, imperfectos o indeseados. La sociedad humana es un entramado complejo compuesto de hombres, mujeres, jóvenes, viejos, sanos, enfermos, de distintas razas, orientaciones sexuales, particularidades físicas, etc. Ese heterogéneo paisaje es la normalidad. Todos, igualmente, seres humanos. Y todos igualmente dotados de derechos, aunque las necesidades de todos no sean idénticas.”


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